EL PODER Y LA ÉTICA, EN LOS JÓVENES
COMUNICADORES SOCIALES
POR: A.S. PATRICIO CARRIÓN
Para
muchos consideran que en la juventud se están perdiendo los valores éticos y
morales a los que hace algunos años atrás nuestros abuelos y padres nos
inculcaban. Entonces hay que hacernos la pregunta ¿estamos orientando bien a
nuestros hijos? ¿O será que los elementos tecnológico y mediáticos están
cambiando la forma de relacionarse con los demás?, bueno nos responderemos que
todo esto es relativo, ya que a pesar de que formemos bien a nuestros hijos
siempre estarán relacionándose con otras personas y otros medios que le
proporcionen otras ideas y le hagan perder objetividad en su forma de actuar.
Como
docente universitario reflexiono, si preparamos a los futuros comunicadores
sociales con todas las competencias que le permitan insertarse en el mundo laboral en la que
están incluida los principios éticos y morales; considero que también debemos prepararlos para enfrentarse a todos los
inconvenientes anti ético y moral que se encontraran en la sociedad y esto estará
relacionado mucho con el poder económico, político y el de las influencias
mediáticas. Poder que algunos entienden como la dominación de los demás
mediante la amenaza o el miedo, de que si no se hace lo que indican estos
poderes, seas apartado del grupo o despedido de tu puesto laboral.
Por
lo tanto lo ético y lo mora es muy
subjetivo, ya que esto siempre estará definido en su aspecto conceptual, lo que
si cambia es la subjetividad de las personas y siempre será complejo hablar de ética y moral, y debemos aceptar
que estamos expuestos a cambios en todas las esferas de nuestra vida, reducimos
nuestra resistencia al cambio y enfocamos esfuerzos hacia el aprovechamiento de
las oportunidades que la nueva situación nos ofrece.
Los jóvenes
profesionales de la comunicación social están expuestos a esto, aprovechan las
oportunidades muchas veces sin entender que
la ética,
la moral, los principios, los valores, las normas y la libertad, son conceptos
aplicables a la función que desempeñan los medios de comunicación, pero ellos
están condicionados al poder de quienes
controlan los medios de comunicación social, quienes determinan sus
estructuras, sus políticas y sus contenidos.
Muchas veces estos poderes mediáticos están más por el interés político o el interés
capitalista que la del compromiso ético con los intereses comunes del público.
Pierre
Bourdieu en una entrevista concedida a un medio de televisión, en
la que responde a una de las interrogantes del entrevistador: ¿Usted cree que los profesionales y el
público están ciegos ante los mecanismos de los medios de comunicación en este
mundo tan extremadamente mediatizado? ¿O que existe una complicidad entre
ellos? Este responde: “Yo no pienso que los profesionales sean ciegos.
Ellos viven, creo, en un estado de doble conciencia: una visión práctica que
les lleva a sacar el mayor partido, algunas veces por cinismo y otras sin
saberlo, de las posibilidades que les ofrece el instrumento mediático del que
disponen (me refiero a los más poderosos de entre ellos); de otro lado, una
visión teórica, moralizante y plena de indulgencia hacia ellos mismos, que los
lleva a renegar públicamente de la verdad que ellos mismos han ayudado a ocultar”.[1]
El
poder que manifiesta Pierre Bourdieu es el que controlan los medios de
comunicación social, y muchos de estos medios los dueños están relacionados con
partidos políticos o empresas financieras, lo que no permite al comunicador
informar con objetividad y sentido ético a la ciudadanía.
Es
que el ejercicio ético del periodismo se establece un compromiso con la
sociedad, y en especial con el principal destinatario de la información, el
ciudadano. La sociedad, recíprocamente, ofrece su credibilidad y confianza
hacia el trabajo del periodista. Por lo tanto este debe actuar con objetividad
y veracidad.
El
Código Internacional de Ética Periodística de la UNESCO, en su Principio III,
dice: “La información en periodismo se entiende como bien social y no como un
producto, lo que significa que el periodista comparte la responsabilidad de la
información transmitida y es, por lo tanto, responsable, no solamente ante
quienes controlan los medios, sino principalmente ante el público, incluyendo
variados intereses sociales. La responsabilidad social del periodista requiere
que él o ella actúen, bajo todas las circunstancias, en conformidad con los
principios de la ética profesional”.[2]
También
Omar França-Tarragó indica que: “Si bien podría pensarse que los
"deberes" de un periodista para con su público no son una dimensión
"privada" sino "social", no sucede lo mismo en la relación
entre el publicista y su cliente. Si lo que se trata es de "los deberes
con el cliente", (deontos=deber, logía=saber) un publicista podría
desentenderse por completo de su responsabilidad social y permaneceríamos en un
planteamiento individualista: la relación de un publicista con un cliente. De
la misma manera el creador de un producto de comunicación, o un periodista,
podría ajustarse a los deberes que tiene para con "su" público, pero
eso no significaría que asuma una conducta "neutra" o
"inocua" desde el punto de vista ético”.[3]
Es
que todo profesional de la comunicación social quiere hacer las cosas como lo
indica su código de ética pero en la práctica está sugestionado al control que
ejercen los dueños de los medios de comunicación social, que para ellos la
cuestión ética es particularmente importante. Porque aun cuando los actos de
comunicación tienen a menudo consecuencias no pretendidas, la gente elige usar
los medios de comunicación con fines buenos o malos, de un modo bueno o malo.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
- · Omar França-Tarragó , PENSAR LA COMUNICACION EN PERSPECTIVA ETICA
- · Pierre Bourdieu, Otra vuelta a la televisión.
- · UNESCO, Código Internacional de ética periodística.
[1]
Otra vuelta a la televisión* Entrevista a Pierre
Bourdieu
[2]
UNESCO, Código Internacional de ética periodística.
[3] Omar França-Tarragó ,
PENSAR LA COMUNICACION EN PERSPECTIVA ETICA
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